Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su
hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce que ejercía como embajador argentino
en París.
Entre sus cláusulas establecía:
·
Que Mercedes
otorgue a su tía María Elena una pensión hasta su fallecimiento.
·
Que a la
muerte de María Elena le otorgue una pensión a la hija de ésta, Petronila.
·
Que su sable
corvo favorito, el de las batallas de Chacabuco y Maipú, fuera
entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción
que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor
de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que
trataban de humillarla.
·
Prohibió la
realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, pero sí
desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires.
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