lunes, 2 de septiembre de 2013

17 de Agosto

El 17 de agosto recordamos la figura del General San Martín, eligiendo esa fecha por coincidir con el día de su fallecimiento. La personalidad de este prócer nos brinda posibilidades de “abrir” su recordación desde diferentes miradas. Fue militar, administrador, diplomático, político, se preocupó  por el desarrollo de la cultura y las artes ya que en momentos libres fue pintor (diseño la bandera de Perú y pintó con acuarelas sobre papel)

Palabras del General

En la proclama que firmo en Pisco, el 8 de septiembre de 1820, San Martin decía a los soldados de su Ejército Libertador:
“Ya hemos llegado al lugar de nuestro destino, y solo falta que el valor realice la obra de la constancia; pero recuerden que nuestro gran deber es consolar a la América, y que no venimos a hacer conquista, sino a libertar a los pueblos que han gemido trescientos años el bárbaro derecho. Los peruanos son nuestros hermanos y amigos; ábranselos como a tales y respeten a los chilenos después de la batalla de Chacabuco”.
“La ferocidad  y la violencia son crímenes que no conocen los soldados de la libertad; y si, contra todas mis esperanzas, alguno de nuestros olvidase sus deberes declaro desde ahora que será inexorablemente castigado conforme a los siguientes artículos:
1.                 Todo el que robe o que tome por violencia el dinero o las propiedades del enemigo será pasado por las armas.
2.                 Todo el que derrame una sola gota  de sangre fuera del campo de batalla, será castigado con la pena del talión: ojo por ojo, diente por diente.
3.                 Todo insulto contra los habitantes del país, sean europeos o americanos, será castigado hasta con la pena de la vida, según la gravedad de las circunstancias.
4.                 Todo exceso que ataque la moral pública o las costumbres del país será castigado en los mismos términos  que previene el artículo anterior “.
“¡Soldados: Recuerden que toda América nos contempla en el momento actual, y que sus grandes esperanzas penden de que acrediten la humanidad , el coraje y el honor que nos ha distinguido siempre, donde quiera que los oprimidos han implorado nuestro auxilio contra los opresores. El mundo envidiara nuestro destino si observan la misma conducta que hasta aquí; pero desgraciado el que quebrante sus deberes y sirva de escándalo a sus compañeros de armas! Yo lo castigare de un modo terrible y desparecerá de entre nosotros con oprobio  e ignominia.”

El Testamento

Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce que ejercía como embajador argentino en París.
Entre sus cláusulas establecía:
·         Que Mercedes otorgue a su tía María Elena una pensión hasta su fallecimiento.
·         Que a la muerte de María Elena le otorgue una pensión a la hija de ésta, Petronila.
·         Que su sable corvo favorito, el de las batallas de Chacabuco y Maipú, fuera entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.
·         Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires.

·         Declaraba como su primer título el de generalísimo del Ejército del Perú.

El retiro



Vuelto a Mendoza en enero de 1823. Pidió autorización para regresar a Buenos Aires y reencontrarse con su esposa que estaba gravemente enferma. Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, se lo negó argumentando que no sería seguro para San Martín volver a la ciudad. Su apoyo a los caudillos del Interior y la desobediencia a una orden que había recibido del gobierno de reprimir a los federales, le valió que los unitarios quisieran someterlo a juicio.

Al empeorar la salud de su esposa, decidió viajar a Buenos Aires. Al llegar, su mujer ya había fallecido el 3 de agosto de 1823.

Al llegar a Buenos Aires, decidió marcharse del país con su hija, quien había estado al cuidado de su abuela. Su única obsesión era la educación de su hija Mercedes.

El 10 de febrero de 1824 partió hacia el puerto de El Havre (Francia). Tenía 45 años y era generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego se instalaron en Bruselas y poco después en París.

Ofreció sus servicios a las autoridades argentinas con motivo de la guerra con Brasil, sólo después de la renuncia de su despreciado enemigo Rivadavia a la presidencia; pero la guerra ya había prácticamente terminado.

En marzo de 1829 intentó regresar a Buenos Aires, al saber que había vuelto a estallar la guerra civil, permaneció a bordo de incógnito, aunque fue descubierto.

Durante los años que duró su exilio, San Martín mantuvo contacto con sus amigos en Buenos Aires, tratando de interiorizarse de lo que sucedía en su país. En 1831 se radicó en Francia, en una finca de campo cercana a París. Por esos años tiene lugar su afortunado encuentro con su antiguo compañero de armas en el ejército español, Alejandro Aguado, marqués de las Marismas del Guadalquivir, quien, convertido en un exitoso banquero, designó a San Martín tutor de sus hijos, con una generosa paga. Tres años más tarde y gracias al dinero ahorrado trabajando con su amigo y gracias a la venta de las fincas con que lo habían premiado el gobierno de Mendoza y el de Perú, se mudó a una casa que compró en Grand Bourg.

Batalla de Maipú

Las fuerzas patriotas, una vez reorganizadas, derrotaron de manera rotunda al ejército realista cerca del río Maipú el 5 de abril de 1818. En ese momento, se aseguró la libertad chilena.

Cruce de Cancha Rayada

Los realistas pudieron evacuar sus fuerzas hacia el sur de Chile. Allí recibieron refuerzos del Perú y se ganaron el apoyo de los indios araucanos. La noche del 19 de marzo de 1817 sorprendieron al Ejército de los Andes y destruyeron gran parte de la organización militar patriota. San Martín fue derrotado.